Información financiera · BlackHold Capital News
BlackHold Capital News
Criptomoneda y billetes de dólar como referencia al proyecto de stablecoin bancaria en dólares para 2027

Goldman Sachs, BofA, Citi y otros 18 bancos preparan una stablecoin en dólares para 2027

inXf

La banca internacional prepara una ofensiva coordinada para entrar en uno de los negocios más rentables del ecosistema cripto: las stablecoins. Un grupo de 21 entidades financieras, entre ellas Goldman Sachs, Bank of America, Citi y Deutsche Bank, trabaja en la creación de una compañía que prevé emitir una moneda digital vinculada al dólar estadounidense durante la primera mitad de 2027. La iniciativa no se limitaría al dólar: el consorcio también estudia stablecoins ligadas a otras divisas del G7, con el euro entre las prioridades.

El movimiento llega cuando los bancos han dejado de tratar la tokenización como un experimento aislado y empiezan a verla como infraestructura de pagos, liquidación y mercados. La diferencia respecto a anteriores proyectos es la escala institucional. Ya no se trata de una entidad lanzando un token propio, sino de varias de las mayores franquicias bancarias intentando crear una plataforma común que pueda competir con emisores cripto como Tether y con iniciativas europeas como Qivalis.

Veintiuna entidades quieren crear una stablecoin común

El proyecto comenzó con un grupo mucho más pequeño y ha ido incorporando nuevos miembros hasta alcanzar 21 instituciones. La tesis es que una stablecoin compartida puede tener más utilidad que veinte tokens bancarios incompatibles.

Para que una moneda digital funcione como medio de pago o activo de liquidación necesita aceptación amplia. Si cada banco utiliza su propio token, una empresa que opera con varias entidades tendría que mantener múltiples saldos y conectores.

Una infraestructura común reduce esa fragmentación y puede crear un estándar institucional capaz de moverse entre bancos, plataformas de activos digitales y clientes corporativos.

El dólar seguirá siendo el primer campo de batalla

La stablecoin prevista estaría vinculada uno a uno al dólar. En la práctica, cada token debería estar respaldado por reservas denominadas en moneda estadounidense o activos líquidos de muy bajo riesgo.

El dominio del dólar no es casual. Más del 95% del mercado global de stablecoins está denominado en la moneda estadounidense, según estimaciones del sector. Tether y Circle concentran gran parte de esa actividad.

Para los bancos, entrar con un token en dólares permite competir donde ya existe demanda real: trading cripto, pagos internacionales, gestión de tesorería y liquidación de activos tokenizados.

Tether demuestra que las reservas pueden convertirse en un negocio enorme

El modelo económico de una stablecoin es sencillo en apariencia. Los usuarios entregan dólares y reciben tokens. El emisor invierte las reservas en activos seguros, normalmente letras del Tesoro y efectivo, y conserva parte del rendimiento generado.

Cuando los tipos son elevados, esa reserva puede producir miles de millones en intereses. Tether ha construido una posición extraordinariamente rentable gracias al tamaño de su circulación y a una cartera relevante de deuda pública estadounidense.

Los bancos conocen perfectamente ese negocio. Si consiguen captar una fracción relevante del mercado, no solo obtendrán comisiones por pagos y servicios; también podrán beneficiarse del rendimiento de las reservas, dentro de las limitaciones regulatorias aplicables.

La banca necesita evitar que los pagos on-chain queden fuera de su control

El verdadero riesgo para las entidades no es únicamente perder ingresos de depósitos. Es que una nueva infraestructura financiera crezca al margen de sus redes.

Las stablecoins permiten mover valor las 24 horas, incluidos fines de semana, sin esperar a los horarios de determinados sistemas bancarios. Para empresas que operan globalmente, esa disponibilidad puede ser atractiva.

Si esos movimientos se realizan exclusivamente con emisores cripto, los bancos pueden quedar relegados a proporcionar las cuentas donde entran y salen los dólares. Emitir su propia infraestructura les permite recuperar protagonismo dentro de la cadena.

El euro se prepara para una competición paralela

Europa ya está construyendo su propia respuesta. Qivalis reúne a 37 instituciones financieras de 15 países y trabaja en una stablecoin en euros respaldada uno a uno, pendiente de autorización regulatoria.

Entre sus miembros aparecen bancos españoles como BBVA, CaixaBank, ABANCA, Banco Sabadell, Bankinter y Cecabank, junto a grandes entidades europeas. El consorcio busca operar bajo MiCA y con supervisión del banco central neerlandés.

La existencia de Qivalis demuestra que el proyecto de los 21 bancos no competirá en un vacío. Puede surgir un ecosistema donde varias redes institucionales emitan dinero tokenizado en distintas monedas.

BBVA participa en las dos iniciativas

Uno de los elementos más interesantes es la presencia de BBVA tanto en Qivalis como en el grupo internacional que prepara la stablecoin en dólares. Esa doble participación indica que algunos bancos no quieren apostar por una única red.

Desde una perspectiva estratégica tiene sentido. Una entidad global puede necesitar liquidez digital en euros para clientes europeos y dólares para comercio internacional.

Participar en ambos proyectos también permite influir en estándares y evitar dependencia de una sola infraestructura.

El BCE ofrece otra alternativa con dinero de banco central

La banca privada no es el único actor que quiere conectar blockchain con dinero tradicional. El Banco Central Europeo ha lanzado Pontes, un servicio que permite liquidar transacciones sobre infraestructuras blockchain utilizando euros respaldados directamente por el Eurosistema.

BlackHold Capital News analizó el lanzamiento de Pontes y su conexión con mercados tokenizados. La plataforma incorpora inicialmente a entidades como Deutsche Bank, Santander y Clearstream.

La comparación es importante: una stablecoin bancaria representa un pasivo privado respaldado por reservas; el dinero utilizado en Pontes se apoya en dinero de banco central. Cada modelo ofrece ventajas y riesgos diferentes.

La regulación determinará quién puede competir

Emitir un token estable no consiste únicamente en desarrollar un smart contract. Los emisores necesitan reglas sobre reservas, reembolsos, custodia, prevención de blanqueo y protección del cliente.

En Europa, MiCA establece un marco específico para determinados criptoactivos y tokens referenciados a dinero. En Estados Unidos, la regulación ha evolucionado con rapidez y ha dado más claridad al sector.

Los bancos parten con una ventaja: ya operan bajo requisitos de capital, cumplimiento y supervisión. Pero esa misma regulación puede hacer que sus productos sean menos flexibles o más costosos que los de emisores nativos.

El gran reto será convencer a los usuarios de cambiar de stablecoin

Tether posee una ventaja de red gigantesca. Está integrada en bolsas, wallets, protocolos DeFi y mercados OTC. Un nuevo token puede tener respaldo institucional impecable y aun así fracasar si nadie lo utiliza.

Los bancos necesitan crear casos de uso desde el primer día. Pagos corporativos, liquidación de valores tokenizados y movimientos entre clientes bancarios pueden proporcionar ese volumen inicial.

La distribución será tan importante como la tecnología. Una stablecoin sin liquidez suficiente puede cotizar con spreads elevados y perder atractivo.

Societe Generale demuestra que ser banco no garantiza adopción

Societe Generale fue uno de los primeros grandes bancos en emitir una stablecoin vinculada al dólar mediante su filial de activos digitales. Sin embargo, la circulación se mantiene muy por debajo de las cifras de Tether o Circle.

La experiencia demuestra que la reputación de una entidad no sustituye a la utilidad. El mercado necesita exchanges, market makers, custodios y usuarios dispuestos a aceptar el token.

Los consorcios intentan resolver precisamente ese problema al incorporar múltiples participantes desde el inicio.

Los pagos internacionales son uno de los casos de uso más claros

Enviar dinero entre países puede requerir bancos corresponsales, horarios de corte y conversiones de divisa. Una stablecoin puede mover el valor directamente sobre blockchain en pocos minutos.

Para una multinacional, esa velocidad puede reducir capital inmovilizado y simplificar conciliación. También permite operar durante fines de semana o festivos.

La ventaja económica dependerá de costes de entrada y salida, cumplimiento y liquidez de cada moneda.

La tesorería corporativa podría cambiar de forma importante

Las empresas mantienen saldos en varios bancos y países. Un token interoperable podría permitir centralizar parte de esa liquidez y moverla según necesidades en tiempo real.

Esto no significa que las cuentas bancarias desaparezcan. Las reservas seguirán custodiadas dentro del sistema financiero y las compañías necesitarán servicios tradicionales de crédito y pagos.

La stablecoin puede convertirse en una capa adicional encima de esas cuentas, especialmente para movimientos internos de grupos multinacionales.

La tokenización de bonos necesita dinero tokenizado

Los mercados están experimentando con bonos, fondos y otros activos representados en blockchain. Para que una operación sea completamente on-chain, no basta con tokenizar el activo; también hace falta un medio de pago compatible.

Una stablecoin bancaria puede actuar como la pata de efectivo de esa transacción. Esto reduce la necesidad de sacar dinero de la red para liquidar mediante infraestructura convencional.

El BCE está intentando ofrecer esa función con Pontes, mientras los bancos desarrollan alternativas privadas.

Los bancos pueden utilizar las reservas para comprar deuda pública

Si la stablecoin crece, las reservas necesitarán invertirse en activos líquidos. Las letras del Tesoro estadounidense son uno de los candidatos naturales.

Esto crea una conexión directa entre cripto y deuda pública. Tether ya es un comprador relevante de Treasuries y una expansión de stablecoins bancarias podría aumentar esa demanda.

La estructura también expone al emisor a gestión de duración. Las reservas deben estar disponibles para atender reembolsos incluso si los tipos se mueven.

La competencia con depósitos será políticamente sensible

Si una parte importante del dinero de hogares y empresas migra desde depósitos tradicionales hacia stablecoins, los bancos pueden perder una fuente barata de financiación. Paradójicamente, los propios bancos que emiten tokens deberán decidir cómo evitar canibalizar sus cuentas.

Una solución es orientar inicialmente el producto a pagos institucionales y liquidación, no a ahorro minorista. Otra es integrar la stablecoin con depósitos existentes para que el cliente pueda convertir entre formatos sin abandonar la entidad.

El diseño económico será tan importante como el regulatorio.

El riesgo de fragmentación no desaparece con los consorcios

El mercado podría terminar con varias stablecoins bancarias en dólares, otras en euros y tokens emitidos por fintech. Si cada una opera en redes diferentes, reaparece el problema de interoperabilidad.

Puentes entre blockchains pueden resolver parte de esa fragmentación, pero añaden riesgo tecnológico. Otra opción es que varios emisores adopten estándares comunes desde el inicio.

Las entidades que consigan mayor compatibilidad pueden ganar liquidez más rápido.

Las stablecoins pueden presionar a redes de tarjetas y pagos

Visa y Mastercard ya trabajan con activos digitales porque saben que la liquidación on-chain puede competir con parte de su infraestructura.

Un pago con stablecoin puede reducir intermediarios, aunque todavía necesita una experiencia sencilla para el consumidor. Las tarjetas siguen teniendo una ventaja enorme de aceptación y protección.

La adopción más rápida probablemente llegue primero en movimientos entre empresas, mercados financieros y pagos internacionales, donde los costes actuales son mayores.

La banca española tiene una posición especialmente activa

BBVA, CaixaBank, Santander, ABANCA, Sabadell y Bankinter aparecen directa o indirectamente en distintos proyectos de tokenización y stablecoins. Esto sitúa a España dentro de la primera línea europea de experimentación bancaria.

La oportunidad no consiste solo en emitir un token. También incluye custodia, cambio, pagos empresariales y servicios para activos digitales.

Para un medio financiero español, seguir esta transformación resulta especialmente relevante porque las decisiones de estos bancos pueden trasladarse a clientes corporativos antes de llegar al público general.

La entrada de los bancos legitima el concepto, pero no elimina el riesgo

Una stablecoin emitida por instituciones conocidas puede reducir dudas sobre reservas y cumplimiento, pero sigue teniendo riesgos tecnológicos, regulatorios y operativos.

Un fallo de blockchain, un error de contrato inteligente o un problema de custodia puede afectar transacciones aunque el respaldo financiero sea sólido.

También existe riesgo de concentración si pocas entidades controlan la infraestructura.

Qué puede ocurrir durante 2027

El primer semestre será decisivo para comprobar si el consorcio cumple su calendario. Después habrá que observar qué bancos distribuyen el token, en qué redes funciona y qué volumen alcanza.

Qivalis servirá como comparación europea. Si la stablecoin en euros consigue adopción antes que la estadounidense, puede establecer estándares que otros proyectos tengan que seguir.

El éxito se medirá menos por el anuncio y más por circulación, número de transacciones y uso fuera de los propios miembros del consorcio.

Una categoría que deja de ser puramente cripto

La entrada de Goldman Sachs, Bank of America, Citi y Deutsche Bank cambia la percepción de las stablecoins. Lo que comenzó como una herramienta utilizada principalmente para trading de criptomonedas está evolucionando hacia una pieza potencial de infraestructura financiera.

Esto no garantiza que los bancos desplacen a Tether o Circle. Los actores nativos conservan una ventaja enorme en liquidez y distribución.

Pero la dirección del mercado es clara: la separación entre banca tradicional y dinero tokenizado se está reduciendo.

El crecimiento de los activos digitales ofrece ya una base de usuarios sobre la que estas iniciativas pueden intentar construir. Bitcoin ha vuelto a máximos de más de siete meses, reflejando que la actividad cripto continúa siendo suficientemente grande como para atraer a la banca tradicional.

La digitalización financiera también se cruza con la necesidad de financiar nueva infraestructura. SoftBank ha acudido al mercado con más de 11.000 millones de dólares en bonos para financiar su apuesta por OpenAI, otra señal de cómo capital tradicional y tecnología avanzada se están mezclando.

En España, los grandes bancos mantienen además un peso creciente en la narrativa de mercado. Bankinter, Santander y BBVA han liderado recientemente el rebote del sector bancario en el IBEX, mientras varias de esas entidades participan también en proyectos de tokenización y stablecoins.

Fuentes consultadas

Los planes del consorcio de 21 entidades se han contrastado con la información de Reuters. Como referencia europea se ha utilizado la documentación oficial de Qivalis, que reúne a 37 entidades y trabaja en una stablecoin en euros respaldada 1:1. Para análisis financiero y activos digitales puede visitarse BlackHold Capital; para innovación empresarial, BlackHold Startups.

Fotografía: Jonathan Borba / Pexels.

CONTINUAR LEYENDO Más actualidad
Scroll al inicio