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Concepto visual de ETF como referencia al crecimiento de los ETFs activos en Europa

Los ETFs activos europeos alcanzan 123.000 millones y multiplican por cinco su tamaño desde 2022

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Los ETFs activos están dejando de ser una rareza dentro del mercado europeo. Los activos bajo gestión en este segmento alcanzaron 123.000 millones de euros a finales de agosto de 2026, casi cinco veces más que a cierre de 2022, según datos de Morningstar. El crecimiento, del 42% solo desde diciembre de 2025, está obligando a revisar una idea que durante años parecía asentada: que el formato ETF pertenecía casi exclusivamente a la gestión pasiva.

La nueva etapa combina dos mundos que antes competían entre sí. Por un lado, el envoltorio ETF aporta negociación intradía, transparencia y costes generalmente inferiores a los fondos tradicionales. Por otro, un gestor decide qué activos comprar y vender en lugar de replicar de forma mecánica un índice. El resultado es una categoría híbrida que está atrayendo a firmas históricas de gestión activa y a inversores que quieren algo más flexible que un fondo convencional sin renunciar a decisiones discrecionales.

123.000 millones de euros y todavía solo una pequeña parte del mercado

El tamaño absoluto impresiona, pero la cuota relativa sigue siendo modesta. Los ETFs activos representan alrededor del 3,8% de los activos totales en ETFs europeos, frente a aproximadamente el 13% en Estados Unidos. Esa diferencia es precisamente una de las razones por las que tantas gestoras ven espacio para crecer.

Las estrategias de renta variable concentran unos 84.000 millones de euros, cerca del 67% del patrimonio del segmento. Los ETFs activos de renta fija alcanzan alrededor de 26.000 millones, aproximadamente un 21%. El resto se reparte entre asignación de activos, monetarios y estrategias alternativas.

La estructura muestra que el mercado sigue dominado por acciones, aunque el crecimiento de la renta fija es una de las tendencias más interesantes. Los bonos ofrecen ahora rendimientos más elevados y una gestión activa puede intentar ajustar duración, crédito y exposición geográfica en un entorno de tipos menos predecible.

J.P. Morgan sigue dominando, pero pierde cuota relativa

J.P. Morgan Asset Management mantiene una posición claramente dominante en ETFs activos europeos, con una participación algo superior al 40%. Su cuota ha disminuido desde niveles cercanos al 47% porque el mercado está creciendo más rápido que la propia firma, no porque haya sufrido una salida masiva de activos.

Fidelity ocupa una posición relevante y iShares ha ganado terreno con rapidez. Invesco también ha aumentado su peso y ha superado a algunos competidores tradicionales. La entrada de firmas como Pictet, AllianceBernstein y otros gestores demuestra que la categoría está atrayendo a compañías que durante años asociaron el ETF exclusivamente con indexación barata.

La concentración sigue siendo elevada: los cinco principales proveedores controlan alrededor del 69% de los activos. Eso puede cambiar si los nuevos participantes consiguen distribuir productos diferenciados y captar patrimonio fuera de las estrategias ya dominantes.

Por qué los gestores tradicionales están entrando ahora

El negocio de fondos tradicionales lleva años bajo presión. Los inversores han trasladado grandes cantidades hacia productos pasivos de bajo coste y los distribuidores exigen más transparencia en comisiones. Para una gestora activa, lanzar un ETF permite mantener su proceso de inversión dentro de un formato que el cliente ya conoce y utiliza.

La ventaja comercial es clara. Un ETF puede comprarse en bolsa desde una cuenta de valores sin necesidad de contratar un fondo específico a través de una plataforma determinada. Esa facilidad amplía la distribución a asesores, particulares e institucionales.

También permite competir en precio. Aunque un ETF activo suele ser más caro que uno pasivo, puede situarse por debajo de muchos fondos de gestión activa tradicionales. La batalla se desplaza así desde “activo contra pasivo” hacia “qué vehículo entrega mejor una estrategia concreta”.

El boom de lanzamientos empieza a generar otro problema

El número de productos está creciendo mucho más rápido que el patrimonio promedio por fondo. Después de 149 nuevos ETFs activos lanzados en 2025, otros 97 llegaron al mercado entre enero y agosto de 2026. El universo total alcanzó aproximadamente 404 productos frente a solo 68 al finalizar 2023.

Más oferta no garantiza éxito. Morningstar advierte de que muchos lanzamientos captan poco dinero y pueden tardar años en alcanzar una escala económica suficiente. Un ETF pequeño soporta costes operativos que pueden terminar provocando su cierre si no consigue inversores.

Para el comprador, esto añade una variable que a menudo se ignora: no basta con analizar la estrategia. También conviene revisar volumen negociado, activos bajo gestión, spread y solidez del proveedor.

La renta fija puede ser la siguiente gran batalla

La gestión activa tiene argumentos especialmente claros en bonos. Los índices de renta fija suelen ponderar más a los emisores con mayor deuda, una característica que no siempre coincide con la mejor calidad crediticia. Un gestor puede reducir exposición a emisores que considera vulnerables y aumentar posiciones en segmentos con mejor compensación por riesgo.

Además, los mercados de bonos son menos homogéneos que las grandes bolsas de acciones. Hay miles de emisiones con distintos vencimientos, cupones y liquidez. Esa complejidad crea más espacio para selección activa.

El contexto monetario refuerza esa tesis. Las expectativas sobre la Reserva Federal y otros bancos centrales cambian con rapidez, y la duración de una cartera puede afectar de manera significativa a su resultado.

El nuevo entorno de tipos vuelve útil la flexibilidad

Durante los años de tipos cercanos a cero, el margen para diferenciar estrategias de renta fija era limitado. En 2026 la situación es distinta. Los bancos centrales vuelven a debatir subidas, la inflación energética sigue siendo un riesgo y las curvas de rendimiento se mueven con violencia.

BlackHold Capital News ha explicado cómo la Reserva Federal observa señales de inflación vinculadas a una demanda todavía fuerte. Para un ETF activo de bonos, ese escenario puede justificar cambios en vencimientos, calidad crediticia y sensibilidad a tipos.

La gestión no garantiza acertar. Un gestor puede posicionarse mal y quedar por detrás de un índice. Pero el argumento comercial es que dispone de herramientas para adaptarse en lugar de mantener una composición estática.

La renta variable activa intenta diferenciarse de un índice cada vez más concentrado

Los grandes índices globales han aumentado su dependencia de un grupo reducido de compañías tecnológicas. Ese comportamiento ha beneficiado a los productos pasivos mientras esas empresas subían, pero también plantea preguntas sobre concentración.

Un ETF activo puede limitar el peso de una empresa, buscar compañías fuera de los índices más populares o ajustar exposición sectorial. Esa libertad puede reducir riesgo, aunque también implica renunciar a parte de las ganancias si los gigantes continúan liderando.

La expansión de la inteligencia artificial mantiene el interés en semiconductores y centros de datos. La inversión en capacidad avanzada de TSMC, analizada en la cobertura sobre el nuevo parque de empaquetado en Taiwán, muestra por qué muchos fondos quieren mantener exposición al sector sin depender únicamente de unas pocas acciones estadounidenses.

Activo no significa necesariamente discrecional

Una de las confusiones del mercado es asumir que todo ETF activo depende de un gestor tomando decisiones manuales. Morningstar distingue entre estrategias discrecionales y sistemáticas.

Las primeras se basan principalmente en juicio del equipo gestor. Las segundas utilizan reglas y modelos para seleccionar valores, pero no replican un índice pasivo tradicional. Ambas se clasifican como activas porque la cartera responde a un proceso diseñado para superar o diferenciarse de un benchmark.

Esa distinción será cada vez más importante. Un ETF cuantitativo con reglas propias puede parecer pasivo desde fuera, pero su metodología puede introducir decisiones activas significativas.

El inversor debe mirar más allá de la palabra ETF

El formato no convierte automáticamente una estrategia en eficiente. Un ETF activo puede tener comisiones elevadas, rotación excesiva o una cartera muy similar a un índice barato. El comprador debe analizar qué obtiene por el coste adicional.

El primer punto es la diferencia real frente al benchmark. Si el fondo posee casi las mismas acciones con pesos parecidos, pagar una prima puede tener poco sentido.

El segundo es la consistencia del proceso. Una estrategia debe explicar cómo selecciona activos y bajo qué condiciones cambia exposición. El tercero es la liquidez del propio ETF y de los activos subyacentes.

La competencia en costes será inevitable

La gestión activa tradicional estaba acostumbrada a comisiones significativamente superiores a las de un ETF. Al entrar en este formato, los gestores aceptan un entorno donde el precio se compara de forma inmediata.

Eso puede comprimir márgenes de la industria. Una firma puede captar más patrimonio, pero ganar menos por cada euro gestionado. Las gestoras con escala tienen ventaja porque reparten costes tecnológicos, regulatorios y comerciales sobre una base mayor.

La situación recuerda a otras transformaciones de la gestión de activos. El crecimiento del fondo global de Pictet y el acceso de inversores chinos a vehículos internacionales muestran que distribución y producto están cambiando simultáneamente. La industria ya no compite solo por rentabilidad, sino por formato y acceso.

Los ETFs activos también entran en la batalla por el ahorro minorista

Las plataformas de inversión han simplificado la compra de ETFs para particulares. Esto convierte cada lanzamiento en un producto potencialmente accesible desde una app o broker sin intermediación tradicional.

La ventaja es la facilidad. La desventaja es que el inversor puede comprar estrategias complejas sin comprenderlas. Un ETF activo de crédito, opciones o mercados emergentes puede incorporar riesgos que no se perciben al ver una cotización continua.

La educación financiera será importante a medida que el universo se amplíe. La etiqueta ETF describe el vehículo, no el nivel de riesgo.

Qué papel puede jugar el oro dentro de estos productos

Los ETFs activos multiactivo pueden ajustar exposición a materias primas o compañías ligadas a metales. El oro ha vuelto a ocupar un papel destacado por inflación, dólar y geopolítica.

Su reciente retroceso, analizado por BlackHold Capital News en la evolución del oro frente a un dólar más fuerte, demuestra por qué el timing resulta difícil. Un gestor activo puede reducir o aumentar exposición, pero también puede equivocarse en el momento.

Los productos que prometen flexibilidad deben evaluarse por resultados de ciclo completo, no por movimientos de semanas.

La transparencia es una ventaja, pero no siempre completa

Muchos ETFs publican carteras con frecuencia, lo que permite al inversor conocer posiciones. Sin embargo, algunos gestores temen que revelar en tiempo real sus operaciones facilite que otros participantes copien o anticipen movimientos.

La regulación europea y la estructura de cada producto determinan el nivel de transparencia. Las gestoras intentan equilibrar información suficiente para el mercado con protección de su propiedad intelectual.

A medida que estrategias más sofisticadas migren al formato ETF, esta tensión será más visible.

El crecimiento europeo todavía está lejos del estadounidense

Estados Unidos ha adoptado ETFs activos con más rapidez y la cuota sobre el total es muy superior. Europa tiene particularidades: fragmentación por países, preferencias por fondos UCITS tradicionales y canales bancarios fuertes.

Precisamente por eso, una cuota del 3,8% puede verse como una oportunidad. Si Europa se acerca gradualmente a niveles estadounidenses, el segmento podría multiplicar varias veces su tamaño.

Ese escenario explica la entrada de nuevos proveedores incluso cuando el mercado parece ya saturado de productos. Las gestoras están posicionándose para un crecimiento que esperan dure años.

La financiación de IA también puede terminar dentro de ETFs activos

Las compañías tecnológicas están utilizando tanto capital como deuda para financiar infraestructura. La emisión de SoftBank destinada a ampliar su apuesta por OpenAI, explicada en esta cobertura sobre más de 11.000 millones de dólares en bonos, crea instrumentos que pueden terminar en carteras activas de renta fija.

Un gestor puede decidir si la prima compensa el riesgo de crédito y la exposición indirecta a inteligencia artificial. Un índice, en cambio, incorporará la emisión según sus reglas.

Ese ejemplo resume una diferencia central: el ETF activo permite tomar una opinión sobre nuevas emisiones y no limitarse a aceptar el peso que determine un benchmark.

Qué puede ocurrir en la siguiente fase

Morningstar señala que el mercado necesita avanzar más allá de estrategias de indexación mejorada y demostrar que existe demanda para productos de mayor convicción. Ese paso será decisivo.

Las estrategias más diferenciadas pueden justificar comisiones superiores, pero también se desviarán más del índice. Los inversores tendrán que aceptar periodos prolongados de peor comportamiento si quieren obtener una fuente real de alfa.

Los gestores, por su parte, deberán resistir la tentación de lanzar productos únicamente porque el formato está de moda. La supervivencia dependerá de atraer patrimonio suficiente y entregar una propuesta clara.

Una transformación silenciosa de la gestión europea

Los 123.000 millones de euros no convierten todavía a los ETFs activos en el centro del mercado, pero el ritmo de crecimiento ya está modificando decisiones de producto. Firmas que hace pocos años defendían el fondo tradicional están creando gamas cotizadas.

El inversor gana opciones, aunque también debe analizar más. Elegir entre activo y pasivo ya no implica necesariamente elegir entre fondo y ETF. Ahora ambas filosofías pueden convivir dentro del mismo vehículo.

La próxima batalla será demostrar si esa combinación produce valor suficiente después de comisiones. Si lo consigue, la cuota europea podría acercarse gradualmente a Estados Unidos. Si no, parte de los cientos de nuevos lanzamientos terminará cerrando y el mercado volverá a concentrarse en unos pocos ganadores.

Fuentes consultadas

Los datos de patrimonio, lanzamientos y cuotas proceden de Morningstar Europe y de su revisión del mercado europeo de ETFs activos. Para análisis de inversión puede consultarse BlackHold Capital, mientras BlackHold Startups recoge tendencias de crecimiento empresarial y financiación.

Fotografía: Markus Winkler / Pexels.

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