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Vegetación densa de la Amazonia brasileña como imagen de la estrategia de reforestación de Mombak

Mombak busca 150 millones para reforestar la Amazonia y suma a Salesforce como comprador de carbono

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La startup brasileña Mombak ha dado un nuevo paso en la construcción de un mercado financiero alrededor de la restauración forestal. La compañía ha cerrado la primera fase de su segundo fondo de reforestación, denominado Amazon Reforestation Fund II, con un objetivo de 150 millones de dólares, y al mismo tiempo ha incorporado a Salesforce como comprador de créditos de eliminación de carbono mediante un acuerdo plurianual. La operación sitúa en una misma ecuación capital privado, financiación pública, demanda corporativa y activos ambientales.

El anuncio resulta relevante porque la restauración de bosques está dejando de presentarse únicamente como una actividad vinculada a filantropía o compensación reputacional. En el caso de Mombak, el modelo se estructura como una actividad de inversión: se capta capital, se adquieren o gestionan terrenos degradados, se ejecutan proyectos de reforestación con especies nativas y se monetiza parte del resultado mediante créditos de remoción de carbono. El reto es demostrar que esa cadena puede sostenerse con ingresos verificables, costes controlados y compradores dispuestos a comprometerse durante varios años.

Un fondo de 150 millones de dólares para restaurar la Amazonia

Amazon Reforestation Fund II pretende captar 150 millones de dólares destinados a proyectos de restauración en la Amazonia brasileña. La cifra supera el tamaño del primer vehículo de Mombak, que reunió alrededor de 120 millones de dólares. La nueva fase, por tanto, no parte de cero: se apoya en una primera cartera de proyectos que ya ha permitido a la empresa plantar millones de árboles y comenzar a emitir créditos asociados a remoción de carbono mediante reforestación.

El fondo combina capital inversor con apoyo financiero procedente de Brasil. El Banco Nacional de Desarrollo Económico y Social, BNDES, ha seleccionado el vehículo dentro de su estrategia climática y ha contemplado aportaciones y líneas de financiación vinculadas a soluciones basadas en la naturaleza. Esa participación pública no sustituye al capital privado, sino que reduce parte de las barreras que normalmente dificultan financiar proyectos forestales de largo plazo.

La estructura es especialmente interesante desde la óptica de inversión alternativa. Un proyecto de reforestación tarda años en alcanzar madurez biológica y económica. Los árboles necesitan crecer, los inventarios de carbono deben medirse y verificarse, y los créditos deben encontrar compradores. Esa duración convierte el negocio en una inversión con un perfil temporal muy diferente al de una acción cotizada o un bono líquido.

Salesforce entra como comprador y refuerza la demanda corporativa

El segundo elemento del anuncio es el contrato con Salesforce. La compañía tecnológica se suma a una lista de compradores que ya ha incluido a grandes grupos como Google, Microsoft o McLaren Racing. Para Mombak, disponer de compradores corporativos con capacidad financiera ayuda a transformar un proyecto de restauración en un flujo económico más predecible.

Los acuerdos de compra anticipada o plurianual son relevantes porque reducen incertidumbre. Si una empresa forestal sabe que una parte de los créditos futuros tendrá comprador, puede planificar mejor plantaciones, personal, terrenos y financiación. Para el comprador ocurre lo contrario: asegura acceso a créditos de remoción que pueden ser escasos si la demanda corporativa crece más rápido que la oferta de proyectos de alta calidad.

La entrada de Salesforce también ilustra un fenómeno relacionado con el crecimiento de la inteligencia artificial. Los centros de datos elevan el consumo energético y presionan los objetivos climáticos de las grandes tecnológicas. Esa tensión está obligando a muchas empresas a combinar eficiencia, energía renovable y mecanismos de eliminación de carbono. BlackHold Capital News ya ha analizado cómo la IA puede modificar el gasto energético empresarial en el artículo sobre el potencial de ahorro energético que Schneider Electric atribuye a edificios optimizados con inteligencia artificial.

El crédito de carbono deja de ser una pieza marginal

Durante años, el mercado voluntario de carbono ha convivido con dudas sobre calidad, adicionalidad, permanencia y trazabilidad. No todos los créditos representan el mismo impacto y el precio puede variar de manera muy significativa según el tipo de proyecto. La remoción mediante reforestación se encuentra dentro de la parte del mercado que intenta demostrar eliminación física de dióxido de carbono, en lugar de limitarse a evitar emisiones hipotéticas.

Ese matiz es esencial. Reforestar una zona degradada implica capturar carbono atmosférico a medida que crece la biomasa. Sin embargo, la calidad del crédito depende de cuestiones como el tipo de vegetación, el riesgo de incendio, la protección futura del terreno, la metodología de medición y la posibilidad de que el carbono almacenado vuelva a liberarse. Por eso, un proyecto serio exige seguimiento durante largos periodos.

Para los inversores, la dificultad técnica puede convertirse a la vez en barrera y oportunidad. Si los estándares mejoran, los créditos de mayor calidad pueden diferenciarse de productos menos robustos. Esa segmentación permitiría que compradores exigentes paguen una prima por proyectos con datos, trazabilidad y permanencia superiores.

BNDES aporta una capa de financiación que cambia la ecuación

La participación de BNDES añade una dimensión financiera importante. El banco brasileño ya había financiado proyectos de restauración de Mombak mediante recursos del Fondo Clima y ha incluido el Amazon Reforestation Fund II entre los vehículos seleccionados en sus programas de mitigación climática. Esa continuidad muestra que el sector público brasileño intenta utilizar instrumentos financieros, y no únicamente subvenciones, para acelerar la restauración.

El mecanismo puede tener un efecto multiplicador. Cuando una entidad pública asume parte de la financiación o aporta capital en condiciones compatibles con proyectos de largo plazo, otros inversores pueden considerar viable participar. Este modelo de blended finance busca precisamente movilizar recursos privados hacia actividades que generan impacto ambiental, pero cuyo perfil de riesgo o maduración no encaja bien en la banca tradicional.

La lógica guarda relación con otras transformaciones que BlackHold Capital News está siguiendo en materias primas y transición industrial. La búsqueda de alternativas a recursos estratégicos, por ejemplo, está modificando decisiones de inversión en sectores intensivos en materiales, como se explicó en el análisis sobre las alternativas a las tierras raras que estudia la industria aeroespacial. En ambos casos, el capital se dirige hacia cadenas de valor que intentan reducir dependencias ambientales o geopolíticas.

Qué ha demostrado el primer fondo de Mombak

El primer fondo de la compañía sirve como referencia para evaluar la nueva etapa. Según la información divulgada por Mombak, ese vehículo financió restauración en distintas propiedades de la Amazonia y permitió plantar cerca de 15 millones de árboles nativos. Más allá del número de árboles, el dato importante para el modelo financiero es que esos proyectos han comenzado a generar créditos comercializables.

La empresa prevé ampliar la emisión de créditos durante 2026. Ese paso es decisivo porque un fondo forestal necesita demostrar que la restauración produce un activo con demanda real. Si los créditos se emiten, verifican y venden de forma recurrente, el proyecto puede construir historial económico. Si la monetización se retrasa o los compradores desaparecen, el retorno esperado se deteriora.

La experiencia del primer vehículo reduce parte del riesgo de ejecución del segundo, aunque no lo elimina. Escalar desde varios proyectos a una cartera mayor implica nuevos terrenos, más personal, mayor seguimiento ambiental y una estructura de control capaz de mantener estándares homogéneos.

Por qué la Amazonia se convierte en un activo financiero sin dejar de ser un ecosistema

Hablar de activos naturales puede generar rechazo si se interpreta como una simple mercantilización del bosque. Sin embargo, el planteamiento financiero de la restauración parte de un problema concreto: recuperar grandes extensiones degradadas cuesta dinero y requiere una fuente estable de recursos. Si la única financiación depende de presupuestos públicos o donaciones, la escala potencial es limitada.

El capital privado puede ampliar esa capacidad siempre que los incentivos estén bien diseñados. El objetivo no debería ser convertir cualquier bosque en un producto financiero, sino hacer financiable la recuperación de terrenos degradados que, sin ingresos asociados, podrían continuar abandonados o destinarse a actividades con mayor impacto ambiental.

En ese sentido, el crédito de carbono actúa como una vía de monetización. El valor económico nace de la capacidad del proyecto para retirar CO2 de la atmósfera y demostrarlo mediante metodologías verificables. Cuanto mayor sea la confianza en esa medición, más posibilidades tendrá el activo de atraer compradores institucionales.

La inteligencia artificial está creando una nueva fuente de demanda climática

La expansión de infraestructura digital añade una capa inesperada al negocio de Mombak. El entrenamiento y uso de modelos de inteligencia artificial necesita centros de datos, electricidad, refrigeración y redes. Las grandes compañías tecnológicas están invirtiendo cantidades extraordinarias en capacidad de computación, y ese crecimiento puede incrementar de forma notable su huella energética.

La consecuencia es paradójica: las mismas empresas que lideran la digitalización también se encuentran entre las más interesadas en asegurar energía limpia, compensaciones y remociones de carbono. Esa demanda puede beneficiar a proyectos forestales si las tecnológicas deciden pagar por créditos de elevada calidad en lugar de limitarse a instrumentos baratos con menor impacto.

La presión sobre la infraestructura energética también afecta a mercados tradicionales. El comportamiento del petróleo sigue siendo uno de los grandes condicionantes para inflación y costes corporativos. La evolución reciente del crudo ha sido analizada en la cobertura sobre el Brent y su regreso hacia la zona de 100 dólares. La transición climática, por tanto, convive con un sistema económico todavía muy expuesto a combustibles fósiles.

Un mercado que necesitará más compradores fuera de Big Tech

Mombak ha señalado que espera ampliar la base de compradores más allá de las grandes tecnológicas. La hipótesis tiene sentido: si solo unas pocas compañías sostienen la demanda, el mercado será vulnerable a cambios en sus presupuestos, prioridades o políticas ambientales. Para consolidarse, la remoción de carbono necesita atraer industrias con emisiones difíciles de eliminar.

Petróleo, minería, acero, cemento, aviación y transporte pesado son ejemplos de sectores donde la descarbonización completa puede requerir décadas. Algunas empresas podrían utilizar créditos de alta calidad para cubrir emisiones residuales mientras invierten en procesos menos intensivos en carbono. Eso abriría un universo de compradores mucho mayor.

La minería ofrece un ejemplo de cómo las cadenas de materias primas están siendo reevaluadas. El cobre, esencial para electrificación y redes, ha mantenido precios elevados en un entorno de inventarios ajustados, como recoge el análisis de la cotización del cobre por encima de 14.500 dólares por tonelada. La transición necesita materiales, energía y capital, pero también mecanismos para gestionar las emisiones que esos mismos procesos generan.

Qué riesgos debe vigilar un inversor en reforestación

El crecimiento de este mercado no elimina riesgos muy específicos. El primero es biológico. Sequías, incendios, plagas o fenómenos extremos pueden dañar árboles y reducir la captura de carbono. El segundo es regulatorio: los estándares pueden cambiar y exigir metodologías más estrictas. El tercero es comercial, porque el precio de los créditos depende de una demanda todavía en formación.

Existe además riesgo de ejecución. Comprar terrenos adecuados, asegurar derechos, trabajar con comunidades, plantar especies nativas y mantener los proyectos durante décadas requiere capacidades operativas muy distintas a las de una empresa de software. El crecimiento demasiado rápido puede deteriorar calidad si la organización no escala al mismo ritmo.

Otro punto crítico es la reputación. Los compradores corporativos necesitan evitar acusaciones de greenwashing. Por eso, las metodologías de medición y la transparencia de los proyectos serán tan importantes como el volumen de créditos emitidos. Una empresa puede preferir pagar más por una tonelada de carbono con mayor confianza antes que asumir riesgo reputacional con créditos baratos y cuestionables.

La financiación climática se acerca al lenguaje del private equity

El segundo fondo de Mombak muestra cómo los proyectos de naturaleza están adoptando estructuras propias de las finanzas privadas. Hay capital comprometido, un gestor, activos subyacentes, expectativas de ingresos, compradores, financiación complementaria y un horizonte de salida o distribución de retornos. La diferencia es que el activo operativo principal está formado por ecosistemas restaurados.

Esta convergencia puede atraer a inversores que antes no consideraban la reforestación una clase de activo. Fondos de pensiones, aseguradoras, family offices y gestores especializados podrían participar si encuentran una combinación aceptable de riesgo, rentabilidad e impacto. Para ello será necesario disponer de datos comparables y estándares que permitan evaluar proyectos de manera rigurosa.

La evolución recuerda a otros segmentos de inversión alternativa que comenzaron siendo pequeños y terminaron institucionalizándose. El crédito privado, la infraestructura renovable o determinados activos inmobiliarios siguieron procesos similares: primero aparecieron gestores especializados, después creció la demanda y finalmente se desarrollaron métricas más maduras.

Lo que cambia con Amazon Reforestation Fund II

El nuevo vehículo no convierte automáticamente a la reforestación en una clase de activo consolidada, pero añade escala y evidencia. Mombak intenta demostrar que puede repetir un ciclo completo: captar capital, desplegarlo en restauración, generar créditos, cerrar contratos con compradores de primera línea y utilizar esa tracción para lanzar un fondo mayor.

La participación de Salesforce fortalece el lado de la demanda. El respaldo de BNDES mejora la capacidad de financiación. El historial del primer fondo aporta referencias operativas. Juntas, esas piezas reducen parte de la incertidumbre que rodea a un negocio todavía joven.

Para el mercado financiero, el caso merece atención porque conecta rentabilidad privada con restauración ambiental de forma mucho más directa que un simple bono verde corporativo. El capital se utiliza sobre el terreno y el resultado esperado depende de la recuperación física del ecosistema.

Una prueba para saber si el carbono de alta calidad puede escalar

El verdadero examen comenzará ahora. Mombak tendrá que captar el resto del capital objetivo, ampliar su cartera sin degradar estándares, verificar nuevas toneladas de remoción y mantener compradores suficientes para sostener precios. También deberá demostrar que la economía del proyecto funciona cuando la escala aumenta y las condiciones de mercado cambian.

Si ese modelo se consolida, la restauración forestal puede atraer cantidades de capital muy superiores a las actuales. Si aparecen problemas de calidad, costes o demanda, el mercado podría crecer de forma más lenta. Por eso, Amazon Reforestation Fund II es algo más que otra ronda de financiación: funciona como una prueba de hasta qué punto los activos naturales pueden integrarse en carteras institucionales.

El interés de inversores y compradores confirma que existe apetito. La cuestión que queda abierta es si ese apetito podrá convertirse en un mercado profundo, líquido en términos de demanda y suficientemente exigente para premiar proyectos con impacto medible. Mombak está intentando situarse entre las compañías que definan esa respuesta.

Documentación y referencias

El anuncio fue contrastado con la información publicada por Reuters el 21 de septiembre de 2026, con la documentación oficial de BNDES sobre fondos de mitigación climática y con la metodología pública del fondo gestionado por Mombak. Para seguir la evolución de operaciones de inversión y financiación puede consultarse BlackHold Capital, mientras que BlackHold Startups reúne contenidos sobre crecimiento y financiación de nuevas compañías.

Fotografía: Jean Gc / Pexels.

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